Ella se vistió para la ocasión. El otro vino tal como era.
Me llamó la atención esa especie de diálogo involuntario entre la mujer y el pájaro, separados por todo el peso de la arquitectura. El abrigo blanco y el animal oscuro hicieron el resto.
La foto me parece muy buena en todos los sentidos, salvedad hecha del corte de las manos de la muchacha. Los dos protagonistas, aislados, suponen un contrapunto al gentío que se ve detrás contemplando el edificio; sin embargo, la dirección de la mirada de la mujer no indica que esté demasiado pendiente del pájaro. Saludos
Muy buena foto. Además de lo que te han comentado, lo cual suscribo, en edición hubiera tratado de levantar un poco la luz abajo a la izquierda para tratar de separar la parte superior del ave del fondo tras ella.