… y quieres echar un vistazo rápido a la ciudad para después detenerte en lo que más te llame la atención, te recomiendo subir al 28. Porque el 28 es el latido antiguo de Lisboa, un hilo amarillo que cose barrios y recuerdos. Cruza Alfama, Graça y la Baixa como quien pasa la mano por un álbum de fotos vivo, chirriando en cada curva con la melancolía de un fado. A su paso, las cuestas parecen menos empinadas y las fachadas, más cercanas, descascaradas, ropa tendida y miradas que se cruzan fugaces. Viajar en él es aceptar que Lisboa no se mide en kilómetros, sino en sensaciones: el traqueteo suave, el olor a madera gastada, la luz que se cuela por las ventanillas. El 28 no solo recorre Lisboa: la define.
Hola Mario
Buena toma del 28
saludos
La foto me parece muy bonita, y el texto que la acompaña también. Saludos.
Me apunto.
Lisboa sin los tranvías no sería Lisboa, aunque Lisboa es una ciudad para pasearla despacio, mirando acá y allá sin prisas.
Con respecto a la fotografía, me gusta mucho el encuadre.
La edición un poco menos.
Saludos.
