Nada, que no me gustan

También yo tengo mis manías. En cuanto veo llegar a los surfistas, recojo los bártulos y voy en busca de otro rincón. No es desprecio, sino necesidad de silencio. La playa, cuando está casi vacía, habla muy bajo, y cualquier ruido basta para espantar esa conversación con uno mismo.
Cómo será la cosa, que ni siquiera me gustan las canciones de los Beach Boys.

Un poco de contraste me pide a mi, saludos