En los juegos de la infancia ya se intuye un ancestral impulso. Las niñas corren delante; los niños las seguimos. Nadie explicaba ese papel, pero todos lo aceptamos con naturalidad. Tal vez la vida ensaya, entre risas, un gesto que después repetirían el amor, el deseo y la memoria.
Bonito momento bien captado y con un buen encuadre. Un saludo
Me ha gustado mucho la entradilla, Mario. Y es que la foto la plasma perfectamente, el juego, la despreocupación, la alegría … necesitamos (cada vez más) pequeños momentos que nos hagan volver a esos sentimientos que, en aquellos años, vivíamos de forma tan natural.
Saludos.
Jamas lo hubiera pensado, oyes, saludos
