En invierno, ya se sabe

Desde dentro del coche, en aquella tarde lluviosa de invierno, sentí la necesidad de detenerme. Los coches pasan de frente con las luces encendidas antes de tiempo y el día se apaga sin ruido. El cristal del parabrisas devuelve reflejos, brillos torcidos, formas imprecisas. No hay nada extraordinario, pero sí algo limpio y verdadero. Levanto la cámara porque busco plasmar ese momento que me parece estéticamente bello, antes de que desaparezca.

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