Era tozudo, la vida le indicaba un camino, él se empeñaba en transitar el contrario. Como a otros muchos mayores ya había llegado el momento de tomar su propio camino, inasequible al consejo de propios y extraños atisbaba el horizonte contrario, aquel donde todo surge, no donde acaba, se resistía a su destino con pertinaz decisión pero también sin dar el primer paso. Allá quedó mientras yo reemprendía mi sendero con la convicción de que tarde o temprano llegaría a ser él.
Gracias por comentar, @Yorga hacia donde se dirige el señor, francamente lo desconozco, el texto fue fruto de un momento de escritura automática, casi ni lo pensé…
Curiosa la forma de apoyarse en la pared, normalmente se cruzan los brazos o se meten las manos en el bolsillo. Bien vista la escena, y bien editada, el texto acompaña estupendamente