Calle Arlabán

La Calle de Arlabán nunca fue una calle importante en los mapas ni en las guías, es una calle más del centro de Madrid, discreta, sin alardes, casi invisible para quien pasa deprisa. pero para mí tuvo la gravedad secreta de los lugares decisivos. A ella llegaba al caer la tarde, después de estudiar y más tarde de trabajar, con esa mezcla de cansancio y expectativa que precede al placer. Arlabán era una frontera invisible: al cruzarla dejaba atrás la disciplina y entraba en el territorio del goce cotidiano, donde el tiempo se aflojaba el nudo de la corbata y la vida se permitía un cigarrillo, una charla, un café irlandés, que por aquel entonces tanto me gustaba, en compañía.

No era un paraíso, pero sí un rito. Allí aprendí que la felicidad suele esconderse en calles secundarias, lejos de los grandes discursos. Hoy paso por Arlabán y ya no me reconoce. Los locales han cambiado, las caras también. De todo aquello solo me queda el recuerdo, que es una forma educada de la melancolía y, a veces, su mejor consuelo.

Así lo cantó Aznavour en “La boheme”, cuando ya no reconoció ni su calle ni sus paredes del viejo Montmartre. No conozco Madrid, no lo suficiente, pero me sorprende una calle tan vacía en el centro.

Soy amigo del señor Almeida… el señor alcalde de Madrid. :smirking_face:

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La foto me gusta, aunque creo que se podrían haber corregido las verticales cercanas, que divergen un poco hacia arriba. Por otra parte, y como sucede casi siempre contigo, es excelente el texto que acompaña a la imagen. Saludos.