Boa esperanza

Quedó abandonada en la arena, de espaldas al mar, la mañana en que los hombres decidieron que ya no servía. Nadie la llamó en voz alta, aunque llevaba pintado en el costado un nombre obstinado: Buena Esperanza, como si alguien hubiera querido burlarse del porvenir. Desde entonces escucha el oleaje como se escuchan las promesas incumplidas, con una mezcla de fe antigua y cansancio. El casco, agrietado por el sol y la sal, conserva el olor de las redes húmedas y de las noches en que la luna vigilaba el trabajo callado de los pescadores.

A veces el mar se acerca unos metros, se repliega y vuelve, como si dudara. Buena Esperanza cree reconocer en ese vaivén la ironía de su nombre: tanta esperanza para acabar inmóvil, mirando el agua sin tocarla. Sabe que no volverá a flotar. Ha aprendido que envejecer es un naufragio lento que no necesita tormentas.

Hubiera preferido romperse contra las rocas o arder en una chimenea durante los inviernos pobres, dar calor a las manos que antes la guiaron. Pero quedó aquí, esperando. Porque no hay castigo más largo que seguir oyendo al mar cuando el mar ya no te quiere.

2 Me gusta

Señor Vereles, me ha tocado usted la patata (corazon) con ese texto tan evocador, la foto, buena, luz y color muy de mi agrado, saludos

1 me gusta

Excelente fotografía y aún mejor texto… :clap:

1 me gusta

Hola Mario

Buena foto mejor texto.

Saludo

1 me gusta

Yo esta la veo como paisaje.

Me gustan mucho el encuadre y el motivo fotografiado, pero aún me gusta más el texto introductorio.

Saludos.

1 me gusta