Pues resulta que, saliendo de El Retiro camino del parking, con un frío de tres pares de cojones, al pasar por el Florida Park se abrió un portón y salió rodando esta bola de discoteca de aquellos tiempos del cuplé. Me quedé de piedra porque fue así, de sopetón. No salió nadie a recogerla ni nada, así que saqué el móvil para hacerle unas fotos.
Cómo sería lo del frío, que de nuevo pasé por donde le hacían fotos a la chica del vestido verde… y, literalmente, temblaba como un flan. Les dije, ponerle algo a esta chica porque se va a morir de frío. Y, sí, en ese momento se puso una especie de chaquetón blanco porque ya se iban. Para más INRI, la muchacha, como las otras tres personas que formaban el grupo, debían ser de algún país latinoamericano, seguramente más cálido que nuestra querida patria.
