… el otro día, al pasar por el sitio de El Retiro que muestro en la foto, me asaltaron algunos recuerdos.
Yo hice la mili como voluntario en el Ministerio del Ejército porque me pillaba a unos 200 metros de mi casa, y eso me permitía poder seguir estudiando y no perder un año en el caso de que me enviaran fuera de Madrid.
El caso es que lo pasé realmente mal. El servicio militar en aquella época era un mundo cerrado donde la disciplina no nacía del respeto, sino del miedo. Había que acatar órdenes absurdas y ridículas, impuestas por hombres con galones pero sin cultura, analfabetos funcionales a los que el rango convertía en pequeños dictadores de bagatela.
Al fondo de la fotografía, al fondo se ve La Chopera, una explanada donde durante tres meses. a razón de unas tres horas al día nos llevaban a hacer instrucción, fusil al hombro, un, dos, un, dos… paaaaso!!! hasta el agotamiento, todo para prepararnos para el Desfile de la Victoria, que presidía el Generalísimo (así, en superlativo) esa liturgia absurda que a mí me sabía más a castigo que a celebración.
Quizá por eso, desde entonces, aborrezco profundamente al ejército, o, mejor dicho, a aquel ejército, dado que ahora es profesional y se ocupa, además de ir a matar al prójimo, a la protección, disuasión, emergencias, preservar la paz, etcétera. Al menos es ese el mensaje que nos hacen llegar.
En fin, a alguien se lo tenía que contar…
Hola Mario
La historia me representa y me identifico con ella
la foto me sobra gente con lo que a ti te gusta clonar ………….
saludos
Has descrito perfectamente lo que era hacer la mili, un absurdo total y un año de nuestras vidas perdido de la manera más estúpida
A 200 metros de tu casa y dices que mala mili , “““venga ya “““ yo voluntario en la legión mas reenganche de otros 18 meses y tan contento oye , que tiempos , que recuerdos y que cabra teniamos , la foto bien , correcta
saludos
Pues cuando quieras te cuento yo una mili en África cinco años antes.
Buena vista del paseo de coches.
Salud
Qué buenos recuerdos tenemos todos de la mili y de aquel ser que nos gobernaba. Yo tuve la suerte de despedirlo en la adolescencia y la mala suerte de que me llevaran a la mili inmediatamente después del 23 F. Acojonaos andaban los milicos. En mi cuartel había dos tanques de cuando el Capitán Trueno era cabo, el coronel se empeñó en arrancarlos. Uno no lo hizo y al otro se le salió la oruga en cuanto anduvo dos metros. ¿Solución? Mecánico arrestado y muchos “voluntarios” para volver a echar aquel bicho a su lugar original y en el camino ir metiendo la oruga para que no se notara el desaguisado. En fin historias de la puta mili que algunos ahora se han empeñado en recuperar. ¡País! que decía un sabio.
No me sobra la gente, Madrid sin gente no es Madrid, por mucho que os empeñéis. La composición es muy buena, aunque la foto se ve rara. Supongo que o por el procesado o por el móvil. O por los dos.
