Hola a todos. Vengo con intención de participar porque ahora mismo estoy retomando esta pasión que tengo desde hace décadas (no digo cuántas porque no quiero parecer mayor de lo que parece que soy). En realidad nunca la he abandonado, pero he pasado por varias fases, siempre sacando fotos con una vocación artística-amateur, eso sí.
El caso es que empecé en mi adolescencia sacando diapos con una Nikon F2A Photomic que había por casa, mientras devoraba los libros de fotografía que había también por allí. Luego pasé por varias cámaras (F60, F90x) hasta desembarcar en lo digital con una D200. Después me cansé de acarrear tanto peso (me gusta viajar y llevaba siempre varios objetivos grandes y pesados) y, además, tenía la sensación de que el hecho de estar siempre sacando fotos me quitaba de disfrutar la experiencia. Así que me pasé a las compactas, tratando de mantener unos mínimos de calidad en la medida de lo posible. Ahí me casé con una Ricoh GR (la primera de la saga) que sigo usando y disfrutando. Lo que pasa es que cada vez sacaba más fotos con el móvil (qué cómodo, ¿eh…?) y llegados a este punto (medidados de este año) me ha vuelto a picar el bicho de las cámaras serias (sabiendo por otra parte que la tecnología había avanzado mucho a nivel de sensores y tal). Y me compré una Sony A7iii (más anticuado estoy yo) con un 24-105 F4 y un 40 F2.5 (a veces salgo de casa/hotel sólo con éste). Contentísimo. También acabo de comprar, para mi mujer que más o menos ha pasado por las mismas fases que yo, una Nikon Z FC con el objetivo 16-50 del kit. Pendiente de estrenar hoy. Por de pronto el tamaño y el peso ya nos ha ganado.
Cierro el tocho diciendo que me ha costado, pero al fin he descubierto que tomar fotografías no sólo no me resta a nivel de experiencia sino que me obliga a mirar los lugares por los que paso (ya sean cotidianos o viajeros) con detalle, interés y aprecio por lo visualmente atractivo. Eso sí me lo estaba perdiendo, andando tan deprisa como andaba últimamente.