Cuando me acerqué a él para hacerle las fotos. Con la cámara en la cadera, claro. Me di cuenta de que cantaba muyyy bajito. Como me pareció que no lo hacía mal, le pregunté el motivo del escaso volumen, su respuesta me sorprendió, me dijo que no sabía inglés y que aunque tenía un colega que le estaba enseñando a pronunciar las letras de las canciones, todavía no se atrevía a ello. Algunos “profesionales” deberían tomar ejemplo.
De este hilo, Karlos, lo que más me gusta es la historia que cuentas.
Es lo que tiene la calle, experiencias y conocimientos que sin duda enganchan (aunque luego se nos olvide a veces preguntar el nombre o no lo recordemos).
Saludos.
Es de esperar que los que ya no podemos “fincar los hinojos”, no nos quede otra que, confiando en la suerte y la experiencia, tiremos de esa guisa, pero fuera de ahí, semejante cosa es de puro medroso y tiemblasombras.
Buen momento, aunque yo hubiera buscado más profundidad con esa diagonal.