Os comparto unas fotos de la ceremonia de cremación en Benarés.
La cremación del cuerpo es obligatoria para todos los hindús, y si se realiza en Benarés permite salir del ciclo de 8 millones de reencarnaciones (solo 7 de ellas en ser humano), por ello es el lugar donde todo hindú desea llegar a su final. Quienes no pueden venir hasta aquí, tratan de ser incinerados en algún afluente del Ganges. Por ejemplo en Nepal, lo hacen a orillas del río Bagmati, en la ciudad de Kathmandú.
Los afortunados que pueden morir en Benarés, son traídos unos días antes de fallecer.
El ritual comienza cuando fallece el familiar. El esposo de la difunta o el hijo mayor si el fallecido es un varón, es el encargado de dirigir la ceremonia. Siempre debe de ser un hombre, si no hay hijos se encargará otro familiar cercano, pero siempre un varón.
En primer lugar, el maestro debe de untar el cadáver en ghee, una manteca de ademas de considerarse sagrada, posee muchos nutrientes e incluso propiedades curativas. Ello, lo hacen para que una vez prendido el cadáver, éste arda con mayor facilidad. Inmediatamente después debe raparse la cabeza al cero, hay muchas barberías en las orillas del río.
Las mujeres son las encargadas de engalanar el cadáver. Lo envuelven en un sudario de color rojo si se trata de una mujer y blanco si es un hombre. Tras ello, lo cubren de flores de muchos colores. Las orillas del río se encuentra repletas de restos de sudario y sus elementos decorativos.
Una vez el cuerpo está preparado esperan a que un ghat de incineración se quede libre. Llegado el momento, los familiares preparan la pira funeraria y la cargan de leña para proceder a la incineración. Mientras tanto, el maestro de ceremonias se atavía con una túnica de color blanca.
En las callejuelas adyacentes a los ghats, es posible ver las básculas de pesaje y montañas de madera almacenada.
Con unas varillas de paja, el maestro de ceremonias toma de la llama eterna el fuego sagrado. Os marco su situación.
Según mencionan, este fuego lleva miles de años ardiendo sin apagarse. Fue el propio Shiva quien lo prendió en el templo Manikarnika.
Al retornar, da cinco vueltas al rededor de la pira funeraria y le prende fuego al cadáver .
A las mujeres no se les permite presenciar el ritual, ya que las consideran más propensas a llorar y ello podría retener el alma del difunto.
Después de tres horas desde el inicio de la cremación, se da por finalizada la incineración. Recogen los restos que no se han terminado de consumir y las cenizas, y los arrojan a las aguas del Ganges.









